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Por Rajel Uscalovsky Charlson
Hoy en mi podscast hablamos de varios temas.
Empezamos por Iom Hashoa:
Hay fechas que no solo se recuerdan: se sienten.
Fechas que no solo se pronuncian: se honran.
Fechas que no solo miran al pasado: iluminan el futuro.
Hoy es 27 de Nisán, y el mundo judío se detiene para conmemorar Yom HaShoá, el Día del Recuerdo del Holocausto y del Heroísmo.
Un día para recordar a los seis millones de judíos asesinados durante la Shoá.
Un día para honrar a quienes resistieron.
Un día para escuchar las voces que aún hablan, incluso desde el silencio.
ORIGEN DE YOM HASHOÁ:
La historia de esta fecha comienza en 1951, cuando el Parlamento israelí, la Knéset, decidió fijar un día oficial para recordar la tragedia más profunda del pueblo judío.
La elección del 27 de Nisán no fue casual.
Cae dentro del período del levantamiento del Gueto de Varsovia, ocurrido en abril de 1943: uno de los actos de resistencia judía más emblemáticos frente al nazismo.
Así, Yom HaShoá une dos memorias:
la del horror… y la del heroísmo.
LOS GUETOS Y LA RESISTENCIA:
En el Gueto de Varsovia, más de 400.000 personas vivían hacinadas en un espacio mínimo.
El hambre era política de Estado.
Las enfermedades, inevitables.
La muerte, cotidiana.
Pero incluso allí, hubo vida.
Escuelas clandestinas.
Bibliotecas secretas.
Teatros improvisados.
Y resistencia.
En abril de 1943, cuando los nazis decidieron liquidar el gueto, un grupo de jóvenes —muchos de ellos adolescentes— tomó las armas.
Sabían que no podían ganar.
Sabían que no podían escapar.
Pero eligieron luchar.
El levantamiento duró casi un mes.
Un mes de resistencia contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo.
Un mes que quedó grabado como símbolo de dignidad.
. LA “SOLUCIÓN FINAL”
En 1942, en la Conferencia de Wannsee, los líderes nazis planificaron la “Solución Final”:
la deportación y exterminio sistemático de todos los judíos de Europa.
Comenzó entonces la fase más brutal:
los campos de exterminio.
Auschwitz-Birkenau.
Treblinka.
Sobibor.
Belzec.
Chelmno.
Majdanek.
Nombres que hoy son sinónimo de horror.
En estos lugares, millones de personas fueron asesinadas.
Otras murieron de hambre, enfermedades, trabajos forzados o ejecuciones.
Pero incluso allí, hubo resistencia:
- En Sobibor, los prisioneros organizaron una fuga masiva.
- En Treblinka, destruyeron parte del campo.
- En Auschwitz, mujeres del campo de trabajo pasaron explosivos a la resistencia interna.
La humanidad resistió incluso en el infierno.
EL FIN DE LA GUERRA Y LOS SOBREVIVIENTES
En 1945, los Aliados liberaron los campos.
Las imágenes recorrieron el mundo:
cuerpos esqueléticos, miradas vacías, silencio absoluto.
Los sobrevivientes enfrentaron entonces otra batalla:
reconstruir sus vidas.
Muchos emigraron a América, Europa occidental, Australia.
Otros llegaron a la tierra que pronto sería Israel
CÓMO SE CONMEMORA HOY YOM HASHOÁ
En Israel, a las 10 de la mañana, suena una sirena de dos minutos.
El país entero se detiene.
Autos en autopistas.
Personas en la calle.
Oficinas.
Escuelas.}
Es un silencio que une a millones.
En el resto del mundo, las comunidades judías realizan actos, encendido de velas, lectura de nombres, testimonios, ceremonias educativas.
Yad Vashem, en Jerusalén, es el epicentro de la conmemoración oficial.
LA MEMORIA EN LA ERA DIGITAL, LA PATERNIDAD Y LA EDUCACIÓN
Hoy, recordar la Shoá no es solo un acto histórico.
Es un acto profundamente actual.
Vivimos en una época donde la información circula a una velocidad nunca vista.
Donde las redes sociales moldean opiniones.
Donde la desinformación puede propagarse tan rápido como la verdad.
Y donde, lamentablemente, el antisemitismo vuelve a aparecer en discursos, en gestos, en pantallas.
Por eso, Yom HaShoá también es un llamado a la responsabilidad en el presente.
Y está también la paternidad.
Ese espacio íntimo donde se siembra la memoria.
Donde un padre o una madre se sientan con sus hijos y explican, con palabras simples pero profundas, por qué este día importa.
En un mundo donde los discursos de odio pueden viralizarse en segundos, la paternidad y la educación se vuelven trincheras de humanidad.
Espacios donde se enseña empatía, respeto, memoria.
Donde se construye el “nunca más” de cada generación.
También hablamos de:
“Familias e identidad en ciudades de Israel”
Hay países que se cuentan por fronteras, por mapas, por estadísticas.
Israel, en cambio, también se cuenta por familias.
Por madres que encienden velas al caer el sol del viernes.
Por padres que enseñan a sus hijos melodías que viajaron desde Yemen, Marruecos o Europa del Este.
Por niños que crecen entre idiomas, historias y paisajes que aparecen en los textos más antiguos del mundo.
Hoy recorremos ciudades judías, árabes y mixtas.
Ciudades religiosas, seculares, tradicionales y modernas.
Ciudades donde la maternidad y la paternidad no son solo experiencias privadas, sino parte de una identidad colectiva que se renueva cada día.
Desde Beitar Illit hasta Zikhron Ya’akov, desde Ariel hasta Arraba, cada lugar nos muestra una forma distinta de criar, de transmitir, de pertenecer.
Porque en Israel, la historia no está en los museos:
está en los hogares.
Está en las familias.
Está en los hijos que siguen escribiendo el próximo capítulo.
Arraba
Ciudad árabe integrada al sistema israelí. La crianza se vive en convivencia con familias judías que trabajan en la región. En hospitales y centros de salud, madres y padres de ambas comunidades comparten espacios, mostrando que la experiencia familiar trasciende identidades.
Baqa al-Gharbiyye
Ciudad árabe con fuerte tradición familiar. Escuelas bilingües hebreo–árabe promueven modelos de crianza basados en el respeto mutuo. La tradición judía del chinuj —la educación como deber espiritual— encuentra paralelos en la estructura familiar árabe.
Beitar Illit
Ciudad jaredí donde la familia es el centro absoluto. La maternidad se vive como misión espiritual y la paternidad está ligada al estudio de la Torá. Redes comunitarias sostienen hogares numerosos y un ritmo marcado por el calendario judío.
Elad
Ciudad jaredí con fuerte énfasis en roles tradicionales. La maternidad y paternidad se organizan alrededor del estudio religioso, la vida comunitaria y la educación judía. La ciudad está diseñada para familias grandes.
Ma’alot–Tarshiha
Ciudad mixta donde familias judías y árabes conviven en escuelas y actividades comunitarias. La identidad judía se vive en diálogo con otras tradiciones, generando modelos de crianza más abiertos.
Modi’in Illit
Ciudad jaredí joven, centrada en la educación religiosa. La maternidad y paternidad están orientadas a la continuidad del estudio y la tradición. El judaísmo estructura la rutina diaria.
Nesher
Ciudad diversa con inmigración judía de múltiples orígenes. La crianza se vive desde la integración cultural: ashkenazíes, sefardíes, etíopes y rusos comparten espacios educativos y comunitarios.
Entre otras ciudades.
También “16 de abril: Voces que Cuidan, Manos que Protegen”
Hoy es 16 de abril.
Un día que, sin ser feriado, sin tener desfiles ni grandes ceremonias, guarda en silencio algunas de las conmemoraciones más importantes para la humanidad.
Un día que nos invita a detenernos, a respirar, a mirar a la niñez… y a mirar también a quienes la acompañan desde el primer latido: las madres y los padres.
Porque cada una de las conmemoraciones de hoy —aunque parezcan distintas— nos habla de lo mismo:
del valor de la vida, de la dignidad, de la voz, del tiempo, de la inclusión y de la conexión humana.
Vamos a recorrerlas una por una…
pero no solo para nombrarlas, sino para entenderlas, sentirlas y conectarlas con la maternidad y la paternidad, esos dos pilares que sostienen el mundo de un niño.
- Día Mundial contra la Esclavitud Infantil
Hoy recordamos a Iqbal Masih, un niño que fue vendido a los 4 años para trabajar en una fábrica de alfombras.
Un niño que escapó, que denunció, que habló ante el mundo…
y que fue asesinado un 16 de abril por levantar su voz.
Su historia nos obliga a mirar la realidad:
millones de niños siguen siendo explotados en trabajos forzados, en redes de trata, en mendicidad organizada, en labores peligrosas.
Pero también nos recuerda algo esencial:
la primera protección de un niño nace en casa.
Madres y padres que escuchan.
Madres y padres que observan.
Madres y padres que enseñan a sus hijos a reconocer el peligro, a confiar en su intuición, a pedir ayuda.
La maternidad y la paternidad son el primer escudo contra cualquier forma de esclavitud moderna.
Un niño acompañado es un niño menos vulnerable.
- Día Mundial de la Voz
Para un niño, la voz de su madre y la voz de su padre son las primeras brújulas del mundo.
Son las voces que arrullan, que calman, que enseñan, que corrigen, que abrazan sin tocar.
Hoy, Día Mundial de la Voz, recordamos que la forma en que hablamos a la infancia construye su mundo interior.
Una voz amorosa puede sanar.
Una voz violenta puede romper.
Cuidar la voz no es solo cuidar las cuerdas vocales.
Es cuidar el mensaje, el tono, la intención.
Es recordar que cada palabra deja huella.
- Día Mundial del Emprendedor
Y si lo pensamos bien, ser madre o padre es el emprendimiento más grande de la vida.
No hay manual.
No hay horario fijo.
No hay salario.
Pero sí hay inversión:
tiempo, paciencia, amor, energía, sueños.
Y hay resultados:
la primera sonrisa, la primera palabra, la primera vez que un hijo dice “lo logré”.
Hoy celebramos a los emprendedores del mundo…
y también a los emprendedores del hogar:
a quienes construyen futuro desde la crianza.
- Día Mundial del Ocio
Para un niño, el ocio es vital:
es juego, es imaginación, es descanso, es descubrimiento.
Y son las madres y los padres quienes abren ese espacio:
el tiempo para jugar, para leer, para correr, para inventar mundos, para aburrirse incluso…
porque del aburrimiento nace la creatividad.
En un mundo que corre, que exige, que presiona,
el ocio se convierte en un acto de amor.
- Día Internacional del Síndrome de Wolf-Hirschhorn
Son familias que viven la maternidad y la paternidad desde un lugar distinto:
más intenso, más desafiante, más valiente.
Madres y padres que se convierten en terapeutas, en defensores, en investigadores, en expertos del amor.
Que celebran cada pequeño avance como una gran victoria.
Que luchan por la inclusión, por el respeto, por la visibilidad.
Este día nos recuerda que todas las infancias merecen ser vistas, escuchadas y acompañadas.
- Día de Foursquare
Pero incluso esta conmemoración tiene un mensaje para la maternidad y la paternidad:
la importancia de la conexión.
Así como las redes sociales unen a personas en el mundo virtual,
la familia es la primera red social de un niño.
La que lo sostiene.
La que lo guía.
La que lo escucha.
La que lo acompaña.
Y por último – “Criar con Tradición”
1. La maternidad y paternidad en la Torá
LOCUTOR/A:
“La Torá no nos ofrece héroes perfectos.
Nos ofrece seres humanos.
Abraham y Sara, que esperaron un hijo cuando ya no esperaban nada.
Imaginen esa mezcla de incredulidad y alegría.
Esa risa de Sara, mitad sorpresa, mitad esperanza.
Rivká, que escuchó el murmullo de dos hijos peleando en su vientre,
y que más tarde tomó decisiones difíciles para proteger a Yaakov.
Decisiones que la alejaron de uno de sus hijos,
pero que nacieron del amor.
Yaakov, que amó tanto a Yosef que sin querer rompió a su familia.
Ese amor desbordado que se convierte en sombra para los demás.
Lea y Rajel, dos hermanas que amaron, compitieron, lloraron, soñaron.
Dos mujeres que nos recuerdan que la maternidad también es deseo, dolor, búsqueda.
Estas historias no son cuentos.
Son espejos.
Nos recuerdan que criar siempre fue un acto de fe, de duda, de entrega.”
Pausa larga.
Respirar.
✡️ 2. Mandamientos y valores en la crianza
“En el judaísmo, criar es un acto espiritual.
No solo se alimenta el cuerpo: se alimenta el alma.
Kibud Av Va’Em no es solo respeto:
es la responsabilidad de los padres de ser dignos de ese respeto.
Ve’ahavta lereajá kamoja no es solo amor:
es enseñar empatía, incluso cuando estamos cansados,
incluso cuando el día fue largo,
incluso cuando la paciencia se nos escurre entre los dedos.
Los valores no se enseñan con discursos.
Se enseñan con la forma en que hablamos cuando nadie nos escucha.
Con la forma en que tratamos a quien piensa distinto.
Con la forma en que respondemos cuando un niño pregunta ‘¿por qué?’.
La tradición se transmite en los gestos pequeños,
en los detalles que nadie ve,
pero que un niño nunca olvida.”
👶 3. Rituales del nacimiento y la primera infancia
“El nacimiento de un niño o una niña judía es un puente entre generaciones.
Un puente hecho de nombres, de bendiciones, de lágrimas, de canciones antiguas.
Y sobre ese puente, tres rituales brillan como faros antiguos.”
✡️ Brit Milá — El pacto que atraviesa milenios
“El Brit Milá es un pacto que tiene más de tres mil años.
Un pacto que se repite generación tras generación,
como un latido que nunca se detuvo.
El octavo día llega rápido.
Los padres tiemblan, los abuelos lloran, el mohel prepara sus manos.
Pero lo esencial no es el acto físico:
es el momento en que la familia dice:
‘Este niño pertenece a una historia que empezó antes que nosotros y seguirá después de nosotros.’
Es continuidad.
Es identidad.
Es memoria viva.”
✡️ Brit Bat / Simjat Bat — La bienvenida espiritual de la niña
“El Brit Bat o Simjat Bat es la ceremonia que abraza a las niñas.
No tiene un formato único:
puede ser en casa, en la sinagoga, con canciones, con lecturas, con lágrimas de emoción.
Lo esencial es darle un nombre hebreo,
un nombre que la conecte con su historia,
con las mujeres que vinieron antes,
con las matriarcas,
con los sueños que la familia deposita en ella.
Es un momento suave, luminoso, lleno de ternura.
Un recordatorio de que las niñas también son portadoras de la alianza,
de la memoria,
del futuro del pueblo judío.”
✡️ Pidión HaBen — El rescate del primogénito
“El Pidión HaBen es un ritual antiguo, delicado, casi secreto.
A los 30 días de vida, la familia entrega cinco monedas de plata a un kohen.
Es un eco del Templo, un susurro del pasado.
El niño es ‘rescatado’, no porque esté en peligro,
sino porque la vida es un regalo,
y cada regalo merece ser honrado.
Es un acto íntimo, lleno de gratitud.
Un recordatorio de que la libertad espiritual también se celebra.”
🧠 4. Salud mental en la crianza judía
“La maternidad y la paternidad traen alegría, sí.
Pero también traen cansancio, miedo, culpa, silencio.
La presión comunitaria puede ser pesada.
La depresión posparto existe.
El agotamiento emocional existe.
La sensación de no llegar existe.
El judaísmo nos enseña que pedir ayuda no es debilidad:
es sabiduría.
Que compartir la carga es una mitzvá.
Que nadie debe criar en soledad.”
🧕 5. La mujer judía y la maternidad
“La mujer judía vive entre mundos:
entre tradición y modernidad,
entre expectativas y deseos,
entre la mitzvá y la libertad.
Muchas mujeres hoy reescriben su rol.
Algunas desde la ortodoxia,
otras desde la reforma,
otras desde la secularidad.
La maternidad judía es fuerza.
Es memoria.
Es resistencia.
Es transformación.”
👨👧 6. La paternidad judía hoy
“El padre judío ya no es solo el proveedor o el estudioso.
Hoy es el que acompaña, el que escucha, el que sostiene,
el que cambia pañales,
el que canta Shalom Aleijem con un bebé en brazos.
La paternidad se está volviendo más presente,
más afectiva,
más consciente.
Y en esa transformación hay ternura,
hay crecimiento,
hay futuro.”
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