Detrás de la puerta blindada

Crónica de Guerra

El Búnker es un refugio de alta seguridad, usualmente subterráneo. Construído de hormigón y acero, diseñado para proteger la vida, equipos o instalaciones estratégicas . El Búnker no fue hecho para vivir, sino para seguir viviendo.

Bajo la superficie del mundo existe éste pequeño cuarto de concreto reforzado. No es grande, dos camas estrechas se enfrentan como si también ellas esperarán algo, un armario que guarda algunas prendas de vestir, una mesa, libros, juegos de mesa, bebidas: agua, gaseosas, te y café. Y en muchas casas éste salvavidas hace parte de uno de los cuartos de la casa. O están situados en el primer piso de un edificio.

Durante la operación «Rugido del león» que comenzó el 28 de febrero/ 26. Donde Israel y EEUU atacan la dictadura amenazante de Irán hasta hoy nueve días después. yo he estado en cuatro Búnker diferentes.

1.bajamos al primer piso de mi casa al Búnker (la señora esta en Holanda pero nos dejó la llave para utilizarlo). Entramos con el corazón todavía agitado por la carrera, se cerró la puerta pesada y el sonido quedó suspendido. Solo se escucha la respiración de los que estamos allí. Ese lugar huele horrible: es una mezcla de humedad, encierro, pelaje mojado, heces de gato y perro. El olfato no se puede engañar el olor se queda ahí, pegado en todos lados.

Treinta minutos pasan lentamente.

Cuando por fin abrimos la puerta, el exterior parece demasiado grande, el aire

fresco entra a los pulmones como si fuera un regalo.

Pero ésto no dura.

Porque una hora después o quizá menos, vuelve la alarma y otra vez volvemos al mismo lugar. El cuerpo ya conoce el camino.

La segunda vez el Búnker parece más pequeño.

La tercera vez el olor ya no sorprende. Y uno empieza a entender algo extraño: el lugar que antes parecía una prisión, es ahora un refugio querido.

2. Estábamos visitando unos amigos y sonó la alarma, salimos al Búnker del frente: era pequeño, una cama, libros en una pequeña mesa, dos sillas, agua en un rincón con gaseosas, un pequeño closet y otra mesa con un computador y más libros. Pero todo era limpio, había luz y el ambiente era diferente: entramos doce

personas y la charla fue amena pues eran las 12 del medio día en medio de la fiesta de Purim. Otra media hora y salimos con la esperanza de no volver a escuchar la alarma. Pero…

La sirena corta el aire como un cuchillo invisible. Primero es un sonido lejano, luego se vuelve urgente, inconfundible. Afuera en la calle los pasos se multiplican, puertas que se cierran de golpe, voces que llaman a otros, todos corren y…

3. Estaba con mi esposa en la makolet y nos tocó salir al pequeño Búnker del Bet Hakeneset Merkazi de Kojav Yaakov. La puerta del Búnker se abrió con prisa. Uno tras otro entramos como si este cuarto fuera el único lugar firme de un mundo que se acaba de volver frágil.

Adentro quedamos unos veinte adultos y unos quince niños. Unos hablan explicando la situación del país, otros leen

Salmos pero con los nervios a flor de piel. Veinte minutos salimos y tenemos que regresar. Alguien dijo que venía otra oleada de misiles, volvemos y la puerta se cierra con un golpe pesado y largo. Otros quince minutos y por fin salimos afuera al aire libre a tratar de seguir adelante.

4.Un día después a las 8 am. en el Bet Hakeneset todos dispuestos para el rezo de Shajarit y otra vez la alarma. Pero como la Sinagoga David ben Tzión es un Búnker, cerramos las dos ventanas y los veinticinco hombres nos corrimos para el centro del salón y las mujeres rápidamente entraron por un costado hacia atrás, pero también entraron algunas señoras con sus bebés en pijama y Jóvenes que venían de sus camas.

Aquí no había botellas de agua mucho menos gaseosas. Solo libros, el séfer Torá, sesenta sillas y almas que agradecían a

Hashem. Se escuchan las explosiones; el reloj parece detenerse, los segundos se vuelven pesados Sólo después de terminar la tefilá la puerta se abre con cuidado y el aire de afuera entra como si fuera agua fresca. La gente sale.

El cielo sigue allí, las casas también, aunque el eco de lo ocurrido todavía flota en el ambiente. Algunos miran hacia arriba, otros simplemente suspiran, pero nadie se aleja demasiado porque todos saben algo que ya forma parte del día: en una hora o menos, la sirena puede volver. Y entonces otra vez habrá que correr, otra vez cerrar la puerta pesada y pasar treinta minutos bajo tierra, escuchando como la guerra camina sobre la superficie del mundo, mientras abajo, la vida espera…

Cuando salimos de un Búnker regresamos lentamente a la calle, al polvo suspendido, al eco lejano de las explosiones. El miedo

todavía camino sobre las casas, pero también camina una determinación antigua. El León puede descansar un momento, puede ocultarse tras las rocas mientras pasa la tormenta, pero cuando se levanta nadie puede hacerlo retroceder. Su rugido no es solo fuerza: es supervivencia.

ASÍ ES ISRAEL.

Puede descender al refugio, pero cuando vuelve a salir a la luz, lo hace como el león que se incorpora en la montaña.

Y cuando el león se levanta, sus enemigos saben que no podrán permanecer para siempre frente a él.

Lic. Naftali Posada

neeman26@hotmail.com

AM ISRAEL JAI.

Raquel
Raquel

Soy Raquel Anabel Uscalovsky Charlson, periodista integral, realicé especialización en periodismo de espectáculos y deportivo. Además, estudié diseño web entre otras cosas relacionadas con periodismo e informática.

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2 comentarios

  1. Es una realidad muy bien narrada.se plasmó en letras una vivencia demasiado real.que nos trasporta en la nave de los sueños que cada uno tenemos extraordinaria narración.que pone el corazón a latir con mas fuerza.excelente.

    • El rugido de león, no es un simple nombre de una operación militar,es el reconocimiento a la creación de parte de Hashem, qué existe y dirige todo lo que existe.nosotros somos su pueblo y no nos queja BH, esto pasará, Hashem premia a los justos y castiga a los malvados. Gracias mi Naftali por su analisis.

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