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Por Rajel Uscalovsky Charlson
Hoy en mi podscast hablamos de:
Día mundial del Autismo:
“Hoy es 2 de abril… y hay días que no solo se marcan en el calendario: se marcan en el alma.
Hoy el mundo se ilumina de azul, y no es casual. El azul es calma, es profundidad, es misterio…
como el universo interior de cada persona autista. La ONU estableció este día para recordarnos algo que a veces olvidamos: que no todos sentimos igual, que no todos percibimos igual, que no todos caminamos al mismo ritmo. Y sin embargo, todos merecemos un lugar. Un lugar donde ser, donde expresarnos, donde existir sin pedir permiso. La OMS describe el autismo como un conjunto de condiciones del neurodesarrollo que afectan la comunicación, la interacción social y ciertos patrones de comportamiento. Pero esa es la definición técnica. La definición emocional… la conocen las familias. Las madres que aprenden a leer miradas antes que palabras. Los padres que descubren que un abrazo puede ser demasiado, o puede ser todo. Los hermanos que entienden que el amor también se expresa en silencios. Las familias que celebran logros que otros ni siquiera notan: un gesto nuevo, una palabra inesperada, un cambio de rutina que no desata tormentas.El día a día con un niño o niña autista es un viaje. Un viaje que exige paciencia, creatividad, flexibilidad. Un viaje donde las rutinas son anclas, donde los apoyos visuales son puentes, donde el entorno sensorial puede ser un refugio… o un desafío. Un viaje donde cada pequeño avance es una victoria gigante. Los tratamientos y apoyos —como explican organismos internacionales— no buscan “cambiar” a la persona, sino acompañarla. Terapias del habla, ocupacionales, educativas, estrategias conductuales, intervenciones basadas en el desarrollo… todas tienen un mismo objetivo: que cada persona pueda vivir con mayor autonomía, bienestar y dignidad.
Y hoy, además, es el Día Internacional del Libro Infantil. Un día que nos recuerda que los cuentos son más que historias: son herramientas para crecer, para imaginar, para conectar.
En muchas familias, especialmente aquellas que acompañan a un niño dentro del espectro, los libros son un puente emocional. Un espacio donde el adulto y el niño se encuentran sin presión, sin exigencias, sin ruido. Solo la historia… y el vínculo. En el judaísmo, dos ideas iluminan este día con una fuerza especial. La primera es betzelem Elohim: cada ser humano fue creado a imagen divina. Cada niño, cada niña, con su forma única de sentir, es un reflejo de lo sagrado. La segunda es Kol Yisrael arevim ze la’ze: todos somos responsables unos de otros. La inclusión no es un gesto moderno: es un mandato ancestral. Acompañar al otro es un acto espiritual.
Hoy, 2 de abril, estos mundos se entrelazan: la ciencia, la crianza, la espiritualidad y la literatura. Nos recuerdan que la diversidad no es un obstáculo: es una riqueza. Que la maternidad y la paternidad son actos de amor que se reinventan cada día. Que los libros abren puertas que a veces la realidad cierra. Y que cada niño —autista o no— merece un mundo que lo mire con respeto, con paciencia, con ternura. Hoy iluminamos de azul. Hoy abrimos un libro. Hoy abrimos el corazón.”
Pésaj en Israel y en la Diáspora, con el pulso de la maternidad y la paternidad
“Hay noches que no empiezan cuando baja el sol… empiezan cuando algo dentro nuestro se enciende. Pésaj es una de esas noches. Una noche que no solo recuerda una historia antigua, sino que la trae a la mesa, la sienta entre nosotros, la pone en las manos de nuestros hijos. Porque Pésaj no es un ritual: es un latido. Un latido que se escucha distinto en Israel y en la diáspora. Un latido que se siente distinto cuando uno es madre, cuando uno es padre, cuando uno mira a sus hijos y entiende que la libertad no es un capítulo del pasado… es una responsabilidad del presente.”
En Israel: el país que se detiene para recordar quién es “En Israel, Pésaj no se celebra… se impone. Se mete en las calles, en los supermercados, en los colegios, en las conversaciones. El país entero entra en un silencio extraño, un silencio que no es vacío: es memoria. Las góndolas se cubren, el jametz desaparece, los restaurantes cambian sus menús. Las escuelas cierran, los parques se llenan, las rutas se vuelven ríos de familias. Y en cada casa, en cada cocina, en cada mesa, se siente lo mismo: estamos entrando en otra dimensión del tiempo.”
Hablamos de un resumen de como se vive el día de día de Pesaj en Israel y diferencia con el resto del mundo.
Además, contamos de más ciudades de Israel
“Hay ciudades que se visitan… y ciudades que se sienten. Ciudades que no son solo un punto en el mapa, sino un capítulo en la historia de un país, un reflejo de la vida familiar, un espejo donde la maternidad y la paternidad se vuelven más visibles. Hoy vamos a recorrer cinco ciudades de Israel —Sderot, Modiín, Ashkelon, Ashdod y Netanya— no solo como destinos turísticos, sino como escenarios donde la vida cotidiana, la crianza y el judaísmo se entrelazan.”
🧡 Sderot: resiliencia, parques y el pulso del sur
Sderot es una ciudad que late fuerte. Una ciudad que ha aprendido a criar hijos en medio de la incertidumbre, y aun así, llena de vida.
🌳 Lugares para pasear
– Parque Sapir: lago, patos, juegos infantiles, césped amplio para correr.
– Museo del Cohete Kassam: historia reciente, memoria viva.
– Mercado local: sabores del sur, familias enteras comprando juntas.
👨👩👧 Maternidad y paternidad en Sderot
Criar en Sderot es criar con coraje.
Los padres enseñan resiliencia sin discursos: la enseñan viviendo.
Los niños aprenden que la vida sigue, que el juego sigue, que la alegría sigue.
✡️ Judaísmo en Sderot
Las sinagogas son refugio emocional.
La comunidad se abraza fuerte en cada Shabat.
La fe se vuelve un sostén, un ancla, un hogar dentro del hogar.
🌄 Modiín: la ciudad joven donde la familia es protagonista
Modiín es moderna, ordenada, luminosa. Una ciudad pensada para familias, donde los cochecitos son parte del paisaje.
🌳 Lugares para pasear
– Parque Anava: lago, barquitos, juegos, pasto para picnic.
– Bosque Ben Shemen: caminatas, bicicletas, naturaleza.
– Centro de Modiín: cafés familiares, librerías, vida tranquila.
👨👩👧 Maternidad y paternidad en Modiín
Modiín es crianza en movimiento:
bicicletas, parques, meriendas al aire libre.
Los padres encuentran comunidad en cada banco de plaza.
✡️ Judaísmo en Modiín
Una ciudad con fuerte identidad judía moderna:
sinagogas diversas, familias jóvenes, festividades vividas en comunidad.
Pésaj, Shabat, Sucot… todo se celebra en grande.
🌊 Ashkelon: mar, historia y familias que viven entre pasado y presente
Ashkelon combina playas hermosas con ruinas antiguas. Es una ciudad donde los niños pueden correr entre olas y piedras milenarias.
🌳 Lugares para pasear
– Parque Nacional Ashkelon: ruinas, murallas, vistas al mar.
– Playas del sur: amplias, familiares, perfectas para tardes largas.
– Marina de Ashkelon: cafés, helados, paseos tranquilos.
👨👩👧 Maternidad y paternidad en Ashkelon
Los padres crían entre mar y memoria.
Los niños aprenden historia caminando, tocando, explorando.
La ciudad invita a la calma, al juego, al tiempo compartido.
✡️ Judaísmo en Ashkelon
Una ciudad con raíces profundas:
antiguas sinagogas, comunidades tradicionales, festividades vividas con orgullo.
El mar se convierte en metáfora de libertad, de renovación, de Pésaj eterno.
🌅 Ashdod: diversidad, playas y una energía familiar vibrante
Ashdod es una ciudad multicultural, llena de vida, música y familias jóvenes.
🌳 Lugares para pasear
– Parque Lakhish: juegos, césped, sombra, ideal para familias.
– Museo de la Cultura Filistea: historia fascinante para grandes y chicos.
– Playas de Ashdod: limpias, amplias, perfectas para tardes familiares.
👨👩👧 Maternidad y paternidad en Ashdod
La crianza se vive en comunidad:
madres conversando en la playa, padres jugando con los chicos en los parques.
La ciudad invita a la mezcla, al encuentro, a la convivencia.
✡️ Judaísmo en Ashdod
Una de las ciudades más tradicionales del país:
comunidades sefardíes, georgianas, etíopes, rusas.
Cada familia trae su propia melodía judía… y todas conviven.
Cierre: cinco ciudades, una misma historia
“Cada una de estas ciudades —Sderot, Modiín, Ashkelon, Ashdod y Netanya— cuenta una historia distinta. Pero todas comparten algo: la familia como centro, la crianza como camino, el judaísmo como raíz. Viajar por Israel con hijos no es solo pasear. Es enseñarles quiénes somos. Es mostrarles un país que respira historia, resiliencia, diversidad y fe. Es construir recuerdos que quedarán para siempre.”
Y hablamos de un último en especial
“Hay días en los que el mundo parece avanzar sin mirar atrás. Y hay otros en los que cada paso se siente como un acto de valentía. En cada rincón del planeta, la incertidumbre tiene un rostro distinto. Pero en todos, deja una marca. Bienvenidos a Crónicas, donde las historias se escuchan con el corazón abierto.”
La incertidumbre como clima global: La incertidumbre ya no es un accidente. Es un clima que atraviesa fronteras, culturas y generaciones. Un clima que se siente en la economía, en la política, en la calle y en el cuerpo.
Retrato de la calle: La calle es un termómetro emocional. Y hoy marca fiebre.
– “El sueldo no alcanza.”
– “Los precios cambian más rápido que los días.”
– “La vida se volvió un equilibrio inestable.”
La gente sigue, aunque duela. Porque detenerse no es opción.
🇮🇱 Israel: la vida que sigue en medio del conflicto
En Israel, la incertidumbre tiene un sonido propio. A veces es una alarma. A veces es un silencio. A veces es un mensaje que cambia el día entero.
Y aun así, la vida continúa: cafés, escuelas, playas, discusiones, planes.
Israel vive en dos capas:
la superficie donde late la vida,
y el subsuelo emocional donde habita la alerta.
🌍 Otros países: incertidumbre sin guerra, pero con otras sombras
[SONIDO: colectivo frenando, conversaciones suaves.]
En otros países, la incertidumbre es más difusa:
la economía, la inseguridad, la política, el futuro incierto.
No obliga a correr, pero obliga a pensar.
No obliga a esconderse, pero obliga a cuidarse.
La incertidumbre digital
Vivimos hiperconectados, pero no necesariamente mejor informados.
La tecnología acelera la incertidumbre.
La vuelve inmediata, global, personal.
En Israel, las alertas llegan al teléfono antes que al oído.
En otros países, la ansiedad llega por exceso de información.
Judaísmo: memoria, identidad y resistencia
La incertidumbre, para el pueblo judío, no es solo un fenómeno moderno.
Es una experiencia histórica, cultural y espiritual.
El judaísmo enseña que la vida es frágil, pero también sagrada.
Que la incertidumbre no paraliza: invita a actuar.
Que incluso en los momentos más oscuros, la luz puede encenderse.
Tres ideas centrales atraviesan esta mirada:
1. Tikvá — la esperanza como acto de resistencia
La palabra “Tikvá” no es solo un himno.
Es una forma de vivir.
Una convicción profunda de que el futuro puede construirse incluso cuando el presente tiembla.
2. Zajor — la memoria como brújula
Recordar no es quedarse en el pasado.
Es entender de dónde venimos para saber hacia dónde vamos.
La memoria colectiva del pueblo judío enseña que la incertidumbre se enfrenta con identidad, comunidad y propósito.
3. Arevut — la responsabilidad mutua
“Kol Israel arevim ze la’ze”: todos somos responsables unos de otros.
En tiempos inciertos, esta idea se vuelve un refugio emocional.
La comunidad sostiene, acompaña, abraza.
En Israel, esta responsabilidad se ve en la vida cotidiana:
familias que abren sus casas, voluntarios que aparecen antes que las instituciones, redes de apoyo que nacen en minutos.
En la diáspora, se ve en la solidaridad, en la conexión con Israel, en la continuidad cultural.
El judaísmo no elimina la incertidumbre.
La acompaña.
La interpreta.
La transforma en acción.
Incluso en tiempos inciertos, hay algo que permanece:
la capacidad humana —y profundamente judía— de adaptarse, de resistir, de encontrar sentido.
La incertidumbre existe, sí.
Pero también existe la voluntad.
La creatividad.
La dignidad.
La esperanza que se niega a apagarse.
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