Ayuno 10 de Tevet y maternidad

Por Raquel Uscalovsy Charlson


Hoy quiero que hagamos algo distinto, quiero que entremos juntas en un espacio que no se ve, pero se siente; un espacio donde la historia respira, donde la memoria late, donde el alma escucha. Hoy hablamos del 10 de Tévet: es un día de ayuno, de silencio. donde no recuerda una tragedia, sino el comienzo de una tragedia. Y mientras te hablo, pienso en El libro de mi madre, de Albert Cohen: ese amor que ya no tiene cuerpo, pero sigue teniendo voz. Una voz que atraviesa el tiempo, la ausencia, la vida cotidiana.

Hoy vamos a unir mundos: la historia, la vida diaria, el cuerpo, la maternidad, la memoria.
Y lo vamos a hacer lento, como quien camina por un lugar sagrado. El 10 de Tévet recuerda el día en que Jerusalén fue atacada, no destruida. Ese instante previo en el que algo empieza a cerrarse alrededor tuyo y vos todavía no entendés qué está pasando. Como en El pianista o La lista de Schindler: no duele el final, duele el comienzo del final.

Por eso ayunamos: Para recordar que los comienzos importan, que los primeros síntomas hablan, que el alma siente antes de entender. Ayunar no es dejar de comer. Ayunar es dejar de escapar. Es decirle al cuerpo: “Hoy no te voy a distraer. Hoy quiero escucharte”. Es un puente entre lo que pasó y lo que todavía nos duele. Entre lo que somos y lo que queremos ser. Ayunar es sostener, es resistir, es recordar. El 10 de Tévet también nos habla de rituales.
Rituales simples: ayunar, hacer silencio, recordar. Pausas que nos devuelven al presente.
Recordatorios de que no estamos solas en la historia.

Y entonces aparece la vida cotidiana: Ese territorio lleno de pequeños 10 de Tévet:
el día que te levantás y algo está raro, el silencio que pesa más que una discusión,
el mensaje que no llega, el cansancio que no se va.
La vida diaria está llena de presiones invisibles, de responsabilidades que rodean, aprietan, exigen. Y sin embargo, seguimos. Como en Pequeña Miss Sunshine: rotas, imperfectas, hermosas.

Y ahí, en ese territorio, aparece la maternidad. Porque si hay un lugar donde los comienzos duelen, donde los silencios pesan, donde la piel registra todo,
es ahí.

La maternidad es vida cotidiana multiplicada por mil. Es amor y miedo al mismo tiempo. Es renuncia y creación. Es caos y sentido. La maternidad también tiene sus ayunos:
de sueño, de tiempo propio, de certezas. Tiene sus primeras veces que duelen.
Tiene esa pregunta que tantas mujeres se hacen en silencio: “¿Quién soy ahora?”

Y también tiene algo más: el juego con los chicos. Ese juego que no es ocio ni entretenimiento:
es un lenguaje, es un puente. Es la manera más simple y más profunda de decir: “Estoy acá”.

Jugar siendo madre no es fácil. A veces llegás cansada, partida, con mil cosas en la cabeza.
A veces querés silencio y ellos quieren mundos enteros. Pero cuando te tirás al piso, aunque sea cinco minutos, tu hijo te mira como si fueras el centro del universo. Y por un instante, lo sos. El juego se vuelve un salvavidas. Una pausa luminosa en medio del caos. Un recuerdo que queda en ellos… y también en vos.

Y después está la vuelta al trabajo. Ese otro comienzo que duele. Ese momento en el que una parte de vos quiere volver y otra parte no sabe cómo soltar. La vuelta al trabajo es un 10 de Tévet emocional: no es destrucción, es transición. Es ese instante previo donde todo cambia
aunque desde afuera parezca igual. Es aprender a ser profesional desde un cuerpo que cambió, desde una identidad que se expandió,
desde una sensibilidad que ahora escucha distinto.

La maternidad es un sitio. Pero también es una liberación, es memoria viva, es continuidad.

El 10 de Tévet nos invita a mirar los comienzos que duelen. La maternidad nos invita a mirar los comienzos que transforman. Los que abren, los que duelen, los que dan vida. Porque al final, tanto en el ayuno como en la maternidad, hay un mensaje silencioso: La vida sigue, la memoria también y vos sos parte de esa continuidad.


Raquel
Raquel

Soy Raquel Anabel Uscalovsky Charlson, periodista integral, realicé especialización en periodismo de espectáculos y deportivo. Además, estudié diseño web entre otras cosas relacionadas con periodismo e informática.

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