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Por Rajel Uscalovsky Charlson
Hay algo en la maternidad que se parece mucho a abrir un frasco de Nutella: esa mezcla de sorpresa, aroma dulce y sensación de “esto es un mimo que me salva el día”. Porque cuando sos mamá, cada gesto cotidiano se vuelve un ritual. Una cucharada de Nutella en el desayuno mientras tu bebé te mira como si fueras la persona más fascinante del planeta. Un instante mínimo… pero que te recuerda que la vida también es eso: pequeños placeres que sostienen, que nutren, que abrazan. La mirada de un bebé tiene la capacidad de detener el tiempo. Ellos no saben de horarios, de pendientes, de listas interminables. Saben de presencia, conexión y de vos. Y cuando te miran, te devuelven una versión tuya que a veces olvidás: la que es capaz de crear mundos, de inventar calma, de transformar cansancio en ternura. La que encuentra magia en lo simple. La que vuelve a empezar cada día. La maternidad es un viaje donde todo se siente por primera vez, incluso lo que ya conocías. El olor del café. El sonido de la casa despertando. La luz entrando por la ventana. Y sí… también el sabor de la Nutella que te recuerda que merecés un momento dulce en medio del caos.Porque mientras tu bebé descubre el mundo, vos descubrís otra forma de habitarlo. Más lenta, profunda y real. Y en esa mirada enorme, limpia, recién estrenada, entendés que la vida —como la Nutella— está hecha para compartirse. Para disfrutarla sin culpa. Para saborearla de a poquito. Para dejar que te derrita el alma.
Cambiamos de tema y hablamos de Tu Bishvat y maternidad
Tu Bishvat llega cada año como un recordatorio suave: la vida crece incluso cuando no la vemos. Las raíces trabajan en silencio. La tierra guarda secretos. Y todo lo que parece quieto… está en movimiento. Ser mamá es exactamente eso. Vos también estás sembrando. Sembrás calma cuando abrazás, seguridad cuando sostenés, confianza cuando mirás a tu bebé como si fuera el milagro que es y futuro sin darte cuenta. Tu Bishvat es el año nuevo de los árboles, pero también puede ser el año nuevo de tu maternidad.
Un momento para honrar lo que estás cultivando: la paciencia que no sabías que tenías, la fuerza que descubriste en el cansancio, la ternura que brota incluso en los días difíciles.
Los árboles no crecen de un día para otro. Los bebés tampoco. Y vos, mamá, también estás creciendo. Cada noche que parece eterna, cada mañana que empieza antes de tiempo, cada duda, cada logro, cada pequeño avance… todo eso es semilla.
Tu Bishvat te invita a mirar tu maternidad como un bosque en construcción: no todo se ve, pero todo importa. No todo florece al mismo tiempo, pero todo florece.
Y así como los árboles se inclinan hacia la luz, tu bebé se inclina hacia vos.
Porque sos su raíz. Su sombra. Su refugio. Su hogar.
Otro tema que hablamos hoy, el mundo es nuevo cada día”: un programa para mirar la vida como si fuera la primera vez
Hay una frase que cambia la forma de vivir: “El mundo es nuevo cada día.”
Los bebés lo saben. Lo viven. Lo encarnan. Para ellos, cada mañana es la primera mañana del mundo. La luz que entra por la ventana es un espectáculo. El sonido de una llave es una aventura. Una sombra en la pared es un misterio. Todo es descubrimiento. Todo es sorpresa. Todo es un milagro chiquito. Y entonces te das cuenta: no es que ellos aprendan del mundo… es que te enseñan a mirarlo de nuevo. Te enseñan que el tiempo no es un reloj, sino un abrazo. Que el silencio no es vacío, sino lenguaje. Que la casa tiene música propia. Que la luz baila. Que la risa es idioma. Que el miedo se calma con presencia. Que el amor no necesita explicación. Ser mamá es volver a nacer sin darte cuenta. Es reaprender lo simple. Es descubrir que tus manos también están creciendo. Que tus días también se están estirando. Que vos también estás aprendiendo a caminar de nuevo, pero desde otro lugar.
Este “programa” —este modo de mirar la vida como si fuera la primera vez— no es solo para bebés. Es para vos. Para que recuerdes que la vida todavía puede sorprenderte. Que todavía hay luz que no viste, música que no escuchaste, milagros que no notaste. El mundo es nuevo cada día. Y vos también.







