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Por Rajel Uscalovsky Charlson
Hoy es 22 de enero, y este día trae celebraciones pequeñas, casi escondidas, que sin querer hablan de la maternidad como si la hubieran vivido desde adentro.
Pero hoy quiero mirar este día no solo desde los ojos de la madre…
sino también desde los ojos del bebé.
Día de la Unidad — Ucrania
Unidad: Eso que en una madre late aunque se sienta partida en mil emociones.
Y desde los ojos del bebé, la unidad es simple:
el pecho que lo calma,
la voz que reconoce,
el olor que le dice “estás a salvo”.
Para él, la unidad es mamá.
Es su mundo entero.
Día del Abuelo — Polonia
Las voces que nos criaron.
Las manos que sostuvieron a quienes hoy sostenemos.
Y desde la mirada del bebé, los abuelos son magia:
brazos que lo alzan distinto,
sonrisas que lo miran como si fuera un milagro,
un amor que llega sin explicación.
Para él, los abuelos son un eco antiguo que lo arrulla sin palabras.
Día de la Salsa Picante — Estados Unidos
La maternidad también arde.
Arde cuando improvisamos, cuando la vida se desordena, cuando aparece un fuego que no sabíamos encender.
Y desde los ojos del bebé, ese fuego es otra cosa:
la intensidad con la que mamá llega,
la rapidez con la que aparece,
la fuerza con la que lo protege.
Para él, ese picante es amor urgente.
Día de Responder las Preguntas de tu Gato
Si alguien conoce el arte de las preguntas infinitas… es una madre.
Pero desde los ojos del bebé, las preguntas son otras:
¿Dónde estás?
¿Volvés?
¿Me ves?
¿Me escuchás?
Cada mirada suya es una pregunta.
Cada abrazo tuyo, una respuesta.
Día del Brownie Rubio
Un recordatorio dulce de que en medio del caos también hay espacio para un pequeño placer.
Y desde los ojos del bebé, ese instante es un misterio:
mamá respira,
mamá se detiene,
mamá se cuida.
Y aunque él no lo entienda, lo siente.
Porque cuando mamá se cuida, el mundo se vuelve más suave.
Y por todo eso… hoy quiero mostrarte La Mirada del Bebé
“Mi historia no empieza cuando nazco.
Empieza cuando siento dos presencias que me envuelven incluso antes de abrir los ojos.
Una suave, cálida.
Otra firme, profunda.
Mamá.
Papá.
Ustedes son mi origen.”
Mes a mes, así se siente un bebé con sus padres:
Mes 1
No entiendo nada. Pero en el pecho de mamá me rindo.
En los brazos de papá, nada malo puede alcanzarme.
Mi mirada dice: no me suelten.
Mes 2
Los busco.
A mamá por su olor.
A papá por su forma de sostenerme.
Mi mirada dice: cuando están, respiro mejor.
Mes 3
Descubro la sonrisa.
Y ustedes dos se transforman.
Mi mirada dice: miren lo que puedo provocar.
Mes 4
El mundo es demasiado.
Los busco para poder mirarlo sin miedo.
Mes 5
Quiero conocerlos.
Mamá es un mapa.
Papá es un ancla.
Mi mirada dice: ustedes son mi refugio.
Mes 6
Quiero jugar.
Entre la ternura de mamá y la aventura de papá, crezco.
Mes 7
Otros brazos no son ustedes.
Mi mirada dice: no me dejen.
Mes 8
Exploro, pero giro la cabeza para encontrarlos.
Mi mirada dice: déjenme ir… pero quédense cerca.
Mes 9
Los imito.
Quiero ser un poco de cada uno.
Mes 10
Cuando tengo miedo, los busco.
Mi mirada dice: todavía los necesito enteros.
Mes 11
Los observo.
Los entiendo sin palabras.
Mi mirada dice: los amo así, tal cual son.
Mes 12
Me paro.
Avanzo.
Miro más lejos.
Pero cuando los miro a ustedes, sé que crecí porque me sostuvieron.
Mi mirada dice: gracias por traerme hasta acá. Sigan conmigo.
Un año de mirarlos
Doce meses de aprenderlos, de descubrir que el mundo es enorme…
pero que no estoy solo en él.
Ustedes fueron mis manos, mi voz, mi calma, mi valentía.
Yo crecí.
Pero ustedes también.
Y ahora que puedo avanzar, también puedo ver algo nuevo:
ustedes dos —mamá y papá—
son mi hogar antes que cualquier casa,
mi historia antes que cualquier palabra,
mi mundo antes que cualquier mundo.
Mi mirada dice lo que mi boca todavía no puede:
gracias por elegirme todos los días.
Sigo creciendo.
Pero quiero hacerlo con ustedes al lado.








